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martes, 19 de abril de 2016

COMENTARIO NARRATIVO DE LA HISTORIA DE LOS MOLINOS

Aquí os dejo el comentario del texto visto en clase, ya sabéis que puede ser que las líneas no coincidan exactamente por cuestiones relacionadas con el tipo de letra, tamaño a la hora de crear la entrada.

En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
—La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

—¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.
—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

—Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:
—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:
—Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

—¡Válame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?
—Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.

—Dios lo haga como puede —respondió Sancho Panza.
COMENTARIO
El texto que vamos a comentar es narrativo porque su intención comunicativa es contar los hechos que le ocurren a unos personajes (Don Quijote, l.2 y Sancho Panza,l. 4) en un lugar (campo de la Mancha, l. 1) y un tiempo determinado (S. XVII) y da respuesta a qué sucede (Don Quijote confunde unos molinos de viento con gigantes y, a pesar de las advertencias de Sancho, se lanza contra ellos acabando herido). Como elementos lingüísticos característicos de este tipo de textos observamos la abundancia de verbos de acción y movimiento (l. 13, andar; l. 28, embistió; l. 30 fue rodando y acudió ... ) en presente  ( l. 3, va; l. 4, descubre; l. 16, voy; l. 22, fuyades; l. 25, mováis; l. 36, calla ...) o pretérito perfecto (l. 2, vio y dijo; l. 9, respondió; l. 23, levantose; l. 28, embistió...) e imperfecto(l. 18, daba; l. 28, estaban; l. 31,podía; l.34, hacía...)

Como texto narrativo presenta unos elementos estructurales propios: narrador, personajes y marco (espacio y tiempo) El narrador es la voz que cuenta la historia dentro del relato; en este caso es un narrador en 3ª persona (l. 1, descubrieron; l. 9, respondió; 17, dio...) y observador ya que sólo cuenta lo que ve que hacen los personajes (l. 1-2, “En esto, descubrieron.... dijo a su escudero”)

En cuanto a los personajes, debemos decir que Don Quijote y Sancho son reales, aunque sean  una invención del autor. El personaje principal es Don Quijote y el personaje secundario es Sancho. Podríamos decir que Don Quijote es el protagonista y los molinos el antagonista ya que le impiden a Don Quijote conseguir una victoria. Don Quijote y Sancho son personajes individuales.  Además, los personajes son redondos ya que evolucionan a lo largo de la novela. En cuando a la caracterización , esta es indirecta ya que se hace a través del diálogo y el comportamiento de los personajes: l. 3- 7, “la ventura va guiando nuestros pasos … la faz de la tierra”, donde observamos que Don Quijote está algo loco y ve cosas que no son reales.; también vemos que es valiente y decidido, ya que decide enfrentarse a los falsos gigantes que él cree ver. Sancho en cambio es más cobarde, pero realista: l. 8, “¿Qué gigantes?”; l. 11-13, “ Mire vuesTra merced ...hacen andar la piedra del molino”

Por último hablaremos del marco. El espacio principal donde se desarrolla la historia es en un campo de la Mancha (l. 1,molinos de viento), un espacio exterior y real. En cuanto al tiempo interior, es decir el tiempo que duran los acontecimientos narrados en la historia, observamos que pueden pasar unos 20 minutos; el tiempo exterior o histórico, o lo que es lo mismo, la época o momento en que se sitúa la acción, podemos pensar que se trata del siglo XVI o XVII, ya que es la época en la que se leen más libros de caballería y cuando escribe la obra Cervantes para criticar esta situación.

Para termina este comentario vamos a analizar las tipologías textuales empleadas en este texto. La tipología textual principal es la narrativa ya que estamos ante un texto de carácter narrativo, lo que podemos ver en el uso de verbos de acción y movimiento (l. 13, andar; l. 28, embistió; l. 30 fue rodando y acudió ... ) en presente  ( l. 3, va; l. 4, descubre; l. 16, voy; l. 22, fuyades; l. 25, mováis; l. 36, calla ...) o pretérito perfecto (l. 2, vio y dijo; l. 9, respondió; l. 23, levantose; l. 28, embistió...) e imperfecto(l. 18, daba; l. 28, estaban; l. 31,podía; l.34, hacía...) (TAMBIÉ PODEMOS REMITIR A QUE YA HA SIDO DICHO CON ANTERIORIDAD Y NO PONER EJEMPLOS)

Otra tipología que podemos encontrar en los textos narrativos y que, en el que estamos comentando, aparece es la descripción. Esta tipología aparece principalmente entre las líneas l-4, desaforados gigantes; l. 9, brazos largos; l. 16, desigual batalla; l. 11-13, “mire vuestra merced … la piedra del molino”...;  donde observamos el empleo de una serie de elementos lingüísticos propios de la descripción.  Por un lado el abundante uso de los sustantivos (gigantes,molinos, brazos, aspas, batalla ...), de adjetivos como desaforados, largos, cursado, grandes, desigual, maltrecho...; también que encontremos verbos atributivos (l. 14, parece; l. 11, son) y oraciones por tanto atributivas (l. 11 “que aquellos … no son gigantes...”,  l. 6 “que esta es buena guerra”); además se emplean los pretéritos imperfectos (l. 18, daba; l. 28, estaban; l. 31,podía; l.34, hacía...).

También destaca el empleo del diálogo. El narrador deja que sean los personajes los que hagan avanzar la historia a través de su propia intervención empleando para ello el estilo directo. Este se caracteriza por el empleo de verbos de habla o pensamiento: l. 2, dijo, l. 17, advirtiéndole, l. 36,  respondió... ; además, cada intervención está introducida por guiones (l. 3 – La aventura va guiando ...la faz de la tierra” ...). Los verbos pueden estar en distintos tiempos: presente (l. 25, mováis; l. 37, está), pretérito imperfecto que ya se ha mencionado con anterioridad; pretérito perfecto , línea 17, dio; l. 23, levantose; l. 41, presente de subjuntivo … Se usan distintas entonaciones, por ejemplo la interrogación en la l. 8 (¿Qué gigantes?), la exclamación en la l. 33 (¡Válgame Dios!), la exhortación en la l. 22 (Non fuyades). Otro rasgo es la aparición de pronombres en primera y segunda persona (l. 3, nuestras; l. 15, te (ponte y quítate); l. 16, yo; l. 39, me...; junto con verbos en 1ª o 2ª persona (l. 3, acertaremos, l. 5, comenzaremos; l.4, ves; l. 33, dije; l. 37, pienso; l. 25, habéis ... ;  Otro elemento que aparece es el vocativo en la l. 4 y l. 36 (amigo Sancho); l.22 (cobardes y viles criaturas).


Concluimos este comentario haciendo mención a las funciones del lenguaje y tipos de oraciones: Se emplea la función informativa (l, 1-2 “”; l. 8-9); apelativa (l.8, “¿Qué gigantes?”); expresiva (l. 33 “¡Válgame Dios!”) y poética (l. 41, ¡Dios lo haga como pueda!). En cuanto a las oraciones, tenemos enunciativas afirmativas y negativas (l. 1-2; l. 14-15), oraciones imperativas (l. 22), interrogativas (l. 33-35), exclamativa (l. 33)

miércoles, 10 de junio de 2015

COMENTARIO NARRATIVO DE "EL GIGANTE EGOISTA"

El Gigante Egoísta - Oscar Wilde


 Todas las tardes, al salir de la escuela, los niños jugaban en el jardín de un gran castillo deshabitado. Se revolcaban por la hierba, se escondían tras los arbustos repletos de flores y trepaban a los árboles que cobijaban a muchos pájaros cantores. Allí eran muy felices.
Una tarde, estaban jugando al escondite cuando oyeron una voz muy fuerte.
-¿Qué hacéis en mi jardín?
Temblando de miedo, los niños espiaban desde sus escondites, desde donde vieron a un gigante muy enfadado. Había decidido volver a casa después de vivir con su amigo el ogro durante siete años.
-He vuelto a mi castillo para tener un poco de paz y de tranquilidad -dijo con voz de trueno-. No quiero oír a niños revoltosos. ¡Fuera de mi jardín! ¡Y que no se os ocurra volver!
Los niños huyeron lo más rápido que pudieron.
-Este jardín es mío y de nadie más -mascullaba el gigante-. Me aseguraré de que nadie más lo use.
Muy pronto lo tuvo rodeado de un muro muy alto lleno de pinchos.
En la gran puerta de hierro que daba entrada al jardín el gigante colgó un cartel que decía
  
“PROPIEDAD PRIVADA.
Prohibido el paso”. .

Todos los días los niños asomaban su rostro por entre las rejas de la verja para contemplar el jardín que tanto echaban de menos.
Luego, tristes, se alejaban para ir a jugar a un camino polvoriento. Cuando llegó el invierno, la nieve cubrió el suelo con una espesa capa blanca y la escarcha pintó de plata los árboles. El viento del norte silbaba alrededor del castillo del gigante y el granizo golpeaba los cristales.
-¡Cómo deseo que llegue la primavera! -suspiró acurrucado junto al fuego.
Por fin, la primavera llegó. La nieve y la escarcha desaparecieron y las flores tiñeron de colores la tierra. Los árboles se llenaron de brotes y los pájaros esparcieron sus canciones por los campos, excepto en el jardín del gigante. Allí la nieve y la escarcha seguían helando las ramas desnudas de los árboles.
-La primavera no ha querido venir a mi jardín -se lamentaba una y otra vez el gigante- Mi jardín es un desierto, triste y frío.
Una mañana, el gigante se quedó en cama, triste y abatido. Con sorpresa oyó el canto de un mirlo. Corrió a la ventana y se llenó de alegría. La nieve y la escarcha se habían ido, y todos los árboles aparecían llenos de flores.
En cada árbol se hallaba subido un niño. Habían entrado al jardín por un agujero del muro y la primavera los había seguido. Un solo niño no había conseguido subir a ningún árbol y lloraba amargamente porque era demasiado pequeño y no llegaba ni siquiera a la rama más baja del árbol más pequeño.
El gigante sintió compasión por el niño.
-¡Qué egoísta he sido! Ahora comprendo por qué la primavera no quería venir a mi jardín. Derribaré el muro y lo convertiré en un parque para disfrute de los niños. Pero antes debo ayudar a ese pequeño a subir al árbol.
El gigante bajó las escaleras y entró en su jardín, pero cuando los niños lo vieron se asustaron tanto que volvieron a escaparse. Sólo quedó el pequeño, que tenía los ojos llenos de lágrimas y no pudo ver acercarse al gigante. Mientras el invierno volvía al jardín, el gigante tomó al niño en brazos.
-No llores -murmuró con dulzura, colocando al pequeño en el árbol más próximo.
De inmediato el árbol se llenó de flores, el niño rodeó con sus brazos el cuello del gigante y lo besó.
Cuando los demás niños comprobaron que el gigante se había vuelto bueno y amable, regresaron corriendo al jardín por el agujero del muro y la primavera entró con ellos. El gigante reía feliz y tomaba parte en sus juegos, que sólo interrumpía para ir derribando el muro con un mazo. Al atardecer, se dio cuenta de que hacía rato que no veía al pequeño.
-¿Dónde está vuestro amiguito? -preguntó ansioso.
Pero los niños no lo sabían. Todos los días, al salir de la escuela, los niños iban a jugar al hermoso jardín del gigante. Y todos los días el gigante les hacía la misma pregunta: -¿Ha venido hoy el pequeño? También todos los días, recibía la misma respuesta:
-No sabemos dónde encontrarlo. La única vez que lo vimos fue el día en que derribaste el muro.
El gigante se sentía muy triste, porque quería mucho al pequeño. Sólo lo alegraba el ver jugar a los demás niños.
Los años pasaron y el gigante se hizo viejo. Llegó un momento en que ya no pudo jugar con los niños.
Una mañana de invierno estaba asomado a la ventana de su dormitorio, cuando de pronto vio un árbol precioso en un rincón del jardín. Las ramas doradas estaban cubiertas de delicadas flores blancas y de frutos plateados, y debajo del árbol se hallaba el pequeño.
-¡Por fin ha vuelto! -exclamó el gigante, lleno de alegría.
Olvidándose de que tenía las piernas muy débiles, corrió escaleras abajo y atravesó el jardín. Pero al llegar junto al pequeño enrojeció de cólera.
-¿Quién te ha hecho daño? ¡Tienes señales de clavos en las manos y en los pies! Por muy viejo y débil que esté, mataré a las personas que te hayan hecho esto.
Entonces el niño sonrió dulcemente y le dijo:
-Calma. No te enfades y ven conmigo.
-¿Quién eres? -susurró el gigante, cayendo de rodillas.
-Hace mucho tiempo me dejaste Jugar en tu jardín -respondió el niño-. Ahora quiero que vengas a jugar al mío, que se llama Paraíso.

Esa tarde, cuando los niños entraron en el jardín para jugar con la nieve, encontraron al gigante muerto, pacíficamente recostado en un árbol, todo cubierto de flores blancas.

COMENTARIO EL GIGANTE EGOÍSTA

El texto que vamos a comentar es narrativo porque su intención comunicativa es contar los hechos que le ocurren a unos personajes en un lugar y un tiempo determinado y da respuesta a qué sucede. Como elementos lingüísticos característicos de este tipo de textos observamos la abundancia de verbos de acción y movimiento (l. 1, jugar; l. 5 cantaban; l. 11, salieron corriendo; l. 23, decían... ) en presente  ( l. 7, somos; l. 12, es; l. 50, creo...) o pretérito (l. 1, habían acostumbrado; l. 8, regresó; l.11, gritó...).

Como texto narrativo presenta unos elementos estructurales propios: narrador, personajes y marco (espacio y tiempo) El narrador es la voz que cuenta la historia dentro del relato; en este caso es un narrador en 3ª persona (l. 1, habían acostumbrado; l. 23, decían...) y omnisciente ya que no sólo cuenta lo que ve sino cómo se sienten los personajes (l. 26-27, Los pájaros no se preocupaban de cantar en él desde que no había niños, y los árboles se olvidaban de florecer; l.54, Y los árboles se sentían tan dichosos de volver a tener consigo a los niños).

En cuanto a los personajes, debemos decir que sólo los niños son reales, el resto sólo existe en los cuentos. El personaje principal es el gigante y los niños, los personajes secundarios son los animales, el jardín y los elementos metereológicos. Podríamos decir que los niños son los protagonistas y el gigante el antagonista ya que les impide jugar en el jardín. Los niños son personaje colectivo y el gigante individual. Además, los personajes son planos a excepción del gigante que es redondo ya que evoluciona a lo largo del cuento y pasa de ser egoísta a ser bueno y amable con los niños.   Los personajes se caracterizan directa e indirectamente, directamente porque el narrador transmite la información: l. 14, Entonces construyó un alto muro alrededor y puso este cartel; e indirectamente por el diálogo y el comportamiento de los personajes: l. 7, -¡Qué felices somos aquí!; l. 12 y 13, Mi jardín es mi jardín- dijo el gigante. -Ya es hora de que lo entendáis, y no voy a permitir que nadie mas que yo juegue en él.

Por último hablaremos del marco. El espacio principal donde se desarrolla la historia es el jardín, un espacio exterior aunque también alguna escena se desarrolla en el castillo del gigante, espacio interior. En cuanto al tiempo interior, es decir el tiempo que duran los acontecimientos narrados en la historia, observamos que pasan muchos años; el tiempo exterior o histórico, es decir la época o momento en que se sitúa la acción, podemos pensar que se trata de la Edad Media, ya que las películas y cuentos en los que aparecen los gigantes son de ese momento.


        Para termina este comentario vamos a analizar las tipologías textuales empleadas en este texto. La tipología textual principal es la narrativa ya que estamos ante un texto de carácter narrativo, lo que podemos ver en el uso de verbos de acción y movimiento como en la línea 1 jugar, línea 5 cantaban y posaban, línea 30 gritaban, línea 35 llegó, l. 56 revoloteaban, l. 103 sonrió...; también en el empleo de verbos en presente que encontramos en la línea 7 somos, línea 50 creo, línea 90 tengo... y en pretérito como en pret. perfecto en la línea 103 dijo, línea 24 llegó, l. 31 cubrió... ; o pret. imperfecto como en la l. 84 iba, l. 2 brillaba, l. 35 tocaba, l. 66 estaba, l. 84 terminaba...; pret. perfecto compuesto que se usa en la l. 100 ha atrevido, l. 30 ha olvidado...

    Otra tipología que podemos encontrar en los textos narrativos y que, en el que estamos comentando, aparece es la descripción. Esta tipología aparece principalmente entre las líneas 2-4 donde observamos el empleo de una serie de elementos lingüísticos propios de la descripción.  Por un lado el abundante uso de los sustantivos (jardín, césped, hierba, flores, melocotones, muro, otoño...), de adjetivos como grande, rosados, blanco, suave, delicioso, maravilloso, verde, delicado...; también que encontremos verbos atributivos (era) y oraciones por tanto atributivas (era un jardín grande); además se emplean los pretéritos imperfectos (era, brillaban, había, cubría y daban).

         También destaca el empleo del diálogo. El narrador deja que sean los personajes los que hagan avanzar la historia a través de su propia intervención empleando para ello el estilo directo. Este se caracteriza por el empleo de verbos de habla o pensamiento: l.11 gritó, l. 23 se decían, l. 30 gritaban, l. 34 decía...; además, cada intervención está introducida por guiones (l. 7 - ¡Qué felices!, l. 34 – Este es un sitio delicioso...). Los verbos pueden estar en distintos tiempos: presente (l. 7, somos; l. 11, estáis), pretérito imperfecto en la línea 20, éramos o decían; pretérito perfecto compuesto, línea 27, ha olvidado…Se usan distintas entonaciones, por ejemplo la interrogación en la l. 11(¿Qué estáis haciendo?), la exclamación en la l. 60 (¡sube pequeño!), la exhortación en la l. 15 (prohibida la entrada), la duda en la l. 81 (- No sabemos...-). Otro rasgo es la aparición de pronombres en primera y segunda persona (l. 13, yo; l. 12, mi jardín; l. 75, vuestro). Otro elemento que aparece es el vocativo en la l. 61(sube, pequeño) y la apelación la encontramos en la línea 102 (¿Quién eres?)

miércoles, 27 de mayo de 2015

TEXTO NARRATIVO: POR QUÉ Y TIPO DE NARRADOR

1. Crea un texto expositivo explicando qué tipo de texto es y qué tipo de narrador se emplea.


Fue entonces cuando se torció el tobillo [...] Cayó en mala posición: el empeine del pie izquierdo cargó con todo el peso del cuerpo. Al pronto sintió un dolor agudísimo; pensó que se había roto el pie. Con alguna dificultad, sentado en el césped, se quitó la zapatilla y el calcetín, comprobó que el tobillo no estaba hinchado. El dolor amainó en seguida, y Mario se dijo que con suerte el percance no revestiría mayor importancia. Se puso el calcetín y la zapatilla; se incorporó; caminó con cuidado: una punzada le desgarraba el tobillo.

Javier Cercas, El inquilino



Este fragmento de la obra titulada El inquilino escrita por Javier Cercas es de carácter  narrativo ya que en él se cuenta lo que le ocurre a un personaje (Mario, línea 12) en un lugar (podemos intuir que es un campo de fútbol, línea 8: césped) y un tiempo determinado (no hay elementos que lo especifiquen, pero creemos que debe ser a lo largo del día y no por la noche). Además presenta los rasgos lingüísticos propios de este tipo de textos. Aparecen verbos de acción y movimiento como en la línea 2, cayó; en la línea 8, sentado; línea 15, puso… Los verbos se emplean en pretérito perfecto como en la línea 2, torció; en la línea, 4, cargó; pretérito pluscuamperfecto en la línea 7, había roto


El autor, para contar su historia, utiliza un narrador en tercera persona (narrador externo), es decir, no forma parte de lo que se cuenta. Esto se puede observar en el uso de verbos en tercera persona como en la línea 2, torció; en la línea 4, cargó o en la línea 5, sintió. Además es un narrador de tipo omnisciente ya que no solo nos cuenta lo que ocurre sino que trasmite lo que piensan y sienten los personajes, lo que podemos comprobar en expresiones como pensó que se había roto (l. 6-7)..; Mario se dijo que con suerte…(l. 12 y 13)